Friday, August 18, 2006

aló?

- Aló, informaciones, buenas tardes
- ¿cúantos gonzáles hay en la guía telefónica?
- ¿perdón?
- ¿que cuántos gonzáles hay en la guía telefónica?
- eh… bueno, no sabría decirle exactamente, tendría que contarlos. y eso a ud. le costaría lo mismo que a mí.
- ¿cual es su nombre?
- ana, ana bellavista
- pues bien, ana, piense en un número del uno al diez.
- perdón, ¿esto es una broma, no? voy a colgar el teléfono.
- espere, sólo piense en un número del uno al diez.
- siete.
- hay setecientos mil gonzález en la guía telefónica. tú eres uno más entre todos ellos.

en ese momento ana colgó el teléfono y se sirvió un café.

sonó el teléfono.

y siguió sonando.

Monday, August 07, 2006

gasolina y un par de fósforos

Casimiro Baroja de la Serna era funcionaro del banco central. estaba tomado del pasamanos del metro, podía ver nítidamente su cara de pocos amigos tras un par de brazos, llevaba la camisa desabrochada y la mirada clavada en el piso. en el bolsillo derecho llevaba un papel arrugado, en el izquierdo llevaba su mano, también un poco arrugada. ambas cosas no eran para nada comunes en un hombre intachable como aquel, en primer lugar, si el papel hubiese sido cualaquier papel lo hubiese doblado en dos, luego en cuatro, quizás luego en ocho y, solo después de asegurarse de que los bordes estuviesen perfectamente delineados, lo hubiese introducido en el bolsillo de la chaqueta. nunca el del pantalón, podría verse desde afuera. pero resulta que no era un papel cualquiera; era una orden de despido.
lo siento, me adelanté un poco al transcurso real de los hechos, pero resulta que después de enterarme de la noticia quedé bastante sobresaltado.
como les iba diciendo, luego de observarlo largo rato decidí acercarme a él y charlar un rato, aún no me había visto. tenía la mirada fija en aquella mujer gorda.


estaba transpirando. el sudor era frío. se sentía un poco mal, las cosas no estaban saliendo bien. de pronto fijó la mirada en una señora, era gorda y muy morena, pero por alguna razón inexplicable tenía el pelo rubio.
le causó asco. no quería seguir viéndola, pero apenas le quitaba la mirada de encima algún impulso lo obligaba a seguir mirándola. no quería verla más. le daba asco. todos en aquel bagón de metro le daban asco. un tipo con cara de imbécil sostenía un maletín negro mientras con la otra mano se fregaba la cara, los ojos, la barba.
otra señora llevaba a un niño en brazos, el niño era grotesco, igual a su madre. de pronto comenzó a sentir calor, un calor inexplicable. sentía odio hacia todas esas personas. los odiaba a todos, odiaba a su jefe que sonreía mientras fingía sentir tristeza por la "reducción de personal". odiaba a sus compañeros de trabajo. odiaba a su madre y a su padre que aún no lograban convencerse de que lo amaban. odiaba a su señora y a sus hijos, con sus gritos odiosos y sus muecas teatrales de cariño. odiaba la ciudad, odiaba a cada vagabundo, a cada restaurante, a cada automóvil, a cada motocicleta, a cada calle con su respectivo nombre que nunca más recordaría, odiaba a cada ejecutivo y sus ternos bien planchados, odiaba a cada vagón de metro, odiaba a todas las personas, con sus putas vidas miserables. comenzó a sentir calor. sintió su cuerpo en llamas. sintió el fuego en sus manos, en sus pies, sintió el fuego correr por sus venas. vio encenderse, de pronto, sus manos. el fuego se propagó y vio como, de un momento a otro, la mujer gorda estaba ardiendo en llamas. sintió el olor a carne quemada. el fuego se dispersaba a velocidad indescriptible y de un momento a otro la llamarada poblaba el vagón completo. la gente gritaba y corría. los patos malos de al fondo aullaban de dolor, la señora gorda yacía calcinada en el piso, el bebé lloraba y gritaba, por fin el calor lo calló. la gente quebraba las ventanas, lloraba, unos pocos rezaban. un tipo lo miraba, era alto y delgado, no estaba muy bien vestido, y lo miraba fíjamente, de pronto, como si nada ocurriese a su alrededor o como si el fuego no devorara su carne, lo saludó con una sonrisa de oreja a oreja.

- hacía mucho que no te veía, ¿cómo te ha ido?

- hoy me despidieron. - le mostró el papel de su bolsillo derecho, el fuego lo había estropeado, pero algo se entendía, la letra era grande y clara.
- oh, lo siento tanto. lamento no poder continuar esta charla, esta es mi estación. adiós.
- adiós.


era comprensible lo del despido, sin embargo, esta mañana casimiro no era el mismo de siempre. había un extraño brillo en sus ojos.


el tipo se bajó y se fue tranquilo, cubierto por fuego de la cabeza a los pies.









Saturday, August 05, 2006

nada de esto ocurrió

acto I

se conocieron un día y al siguiente decidieron salir. se encontraron, fijaron un rumbo parcial ycaminaron. conversaron de estupideces, pasaron cerca de dos horas y seguían hablando estupideces. la gente, cuando conversa estupideces, se consuela con la risa, estas no daban risa, era una conversación.era la conversación en esencia. hablaban, simplemente hablaban. se concentraban más en sus manos, en sus ojos, en sus labios que en lo que decían y muchas veces incluso tenían el descaro de callar y simplemente mirarse. ambos sabían que las palabras eran un condimento, eran la música de fondo. se hizo tarde y él la fue a dejar a su casa. se miraron, se despidieron. ella miró hacia atrás y se pilló con su mirada, sonrieron y dieron media vuelta. decidieron salir juntos en la noche. se juntaron, había música y bailaron. bebieron un poco. ella le presentó a una amiga. era simpática, hablaba de teatro y de los grandes dilemas de su vida. luego se fueron, la amiga decidió acompañarlos y luego él tuvo que acomparla de vuelta.

acto II

sonó el teléfono. bajó de la cama arrastrándose y gateó hasta la mesa. contestó, y sí, era ella. las palabras salían de sus bocas y a veces dejaban de salir. parecía que se estuvieran mirando. decidieron verse, él se duchó, ella se alisaba el pelo. ella lo miraba desde lejos. era justo la hora acordada y ambos estaban en el lugar acordado, mirándose. caminaron y conversaron, se tomaron la mano. se abrazaron. llegaron a un parque y entre columpios y balancines coqueteaban y se miraban. se decían cosas lindas y a veces estaban muy cerca, él le tocaba el pelo a veces y otras la acariciaba. todo era perfecto, casi perfecto. todo sea por la perfección y él intentó besarla. no, ella no quería besarlo. miró la hora, tenía que irse porque tenía que salir con su mamá. él siempre era moderadamente caballero y decidió acompañarla a su casa, evidentemente, tomados de la mano. fue en ese preciso momento cuando sucedió. todo eso había ocurrido antes. "esto lo he soñado" - se dijo. eso le ocurre a mucha gente y no siempre se alarman, pero esta vez fue diferente, esta vez él sabía que tenía que detenerse y preguntarle por qué se habían detenido, y lo hizo. él sabía que la camioneta que se aproximaba era la de un amigo, y que dentro de ella él lo iba a saludar y lo miraría con cara de "te quiero, gueon" , y sucedió, y luego se detuvieorn otra vez y él le dijo todo. le dijo que en ese momento debían besarse. no se besaron. caminaron y él dudó si decir o no decir. había soñado con ella la noche anterior y luego recordó que entre la verborrea interte de aquella tarde ella le había comentado que había soñado con él. se decidió por confesarlo, todo había sido un sueño. ¿y qué tal si nos olvidamos, si no volvemos a vernos más? - le decía, como si de una obra dramática se tratase. ella lloró. él no sabía por qué lloraba, acababa de darse cuenta de que todo había sido un sueño, un lindo sueño, por cierto, pero un sueño. no entendía por qué ella lloraba. llegaron a su casa y se despidieron, ella le dijo que hablarían por chat - a pesar de lo poco romántico - y allí decidirían. ella nunca entendió, le parecía lindo todo, parecía una película, parecía un cuento. pensaba que este tipo estaba loco, sin embargo le gustaba así. no se volverían a ver, no se volverían a hablar. el sueño iba a ser perfecto y no lo fue, ahora ya había despertado y no quería seguir soñando. los dos volverían a donde siempre habían pertenecido. vivirían en sus sueños y nunca tendrían la certeza de si alguna parte de aquella historia de verdad había ocurrido.


acto III

él caminaba hacia su casa y se encontró con el amigo de la camioneta, lo saludó con sonrisa cortes

- ¿estás pololeando?
- casi, casi.


acto IV

llegó a su casa, abrió la puerta, se equivocó de llave. probó con la otra, ahora sí.

- hola...
- hola
- anoche soñé que me besabas, besabas bien...


en ese momento él decidió eliminarla de su lista de contactos y borrar su número telefónico. obviar su carne, olvidar los cuerpos y encerrarla para siempre en su memoria, en sus sueños. y así vivir con ella, eternamente.

Tuesday, August 01, 2006

¿aún no logra sentirse desdichado?

no es de esos tipos sensibles que lloran con los atardeceres?
nunca comprendió las cartas de amor ni los poemas que leía cuando era un niño?
piensa que es insensible y que nunca logrará que su mujer crea que la ama?

pues no espere más!
la solución está al alcance de su mano!(y de su bolsillo)


Cómo Sentir Nostalgia En Sólo Tres Pasos Simples!

1. presione con delicadeza el botón "play" en cualquiera de las dos pequeñas barras amarilla que se ubica en el sector central derecho de la página, justo debajo de lo comúnmente denominado "profile". no desespere si la canción demora en empezar. (si al comenzar, considera que la canción no es de su agrado, hay dos disponibles entre las que puede decidir libremente, esto no altera los resultados finales)

2. cuando esto haya ocurrido, enfoque toda su atención al suave retumbar de las cuerdas de la guitarra, luego, observe las fotografías a la derecha de su pantalla, instantáneamente, podrá notar como pequeños recuerdos acuden a sus pensamientos, en caso de que esto no suceda, suba el volumen de la música e intente concentrarse al máximo en el ritmo de esta. mientras mira el atardecer y las flores rosas en ambas fotografías. ahora piense en sus amigos, luego piense en sus padres. cuando ambas acciones hayan sido realizadas cierre los ojos por sólo unos segundos y diga alguna frase en voz baja, la que se le ocurra, procure que dichas palabras tengan algún significado, quizás no para ud, pero que haya notado que otra persona haga gestos extraños al escucharla. si ud lo desea, puede cantar o musitar la melodía.

3. si ha seguido al pie de la letra los dos pasos anteriores, en este momento ud debería notar cómo todo parece ser distinto, para comprobarlo, desvíe su mirada hacia otro punto de la página, por ejemplo, hacia el título de esta misma. deletree las palabras lenta y suavemente, notará, quizás, un escalofrío o piel de gallina . ponga su palma sobre su pecho, en el lado izquierdo, y notará un latir levemente acelerado. si esto ocurre, es porque udh a sentido nostalgia, pena o melancolía! felicitaciones!

pensaba que la pena era para los llorones sensibles?
pensaba que solo los gorditos poetas podían emocionarse con un atardecer?
ahora ud sabe puede ser más sensible que ellos y sin leer aburridos poemas o mirar pinturas llenas de cuadrados de colores!

en caso de que ud quiera ampliar sus emociones a un nivel más avanzado que el de la nostalgia, puede leer "instrucciones para llorar" por julio cortázar.