Saturday, July 29, 2006

menú para dos

se sorprendió al ver semejante olla sobre aquella cocinilla a gas, él, siempre atento, inmediatamente se encontraba dando explicaciones con tono grandilocuente y, por supuesto, toda la cátedra sazonada con un puñado de palabras francesas de dudosa procedencia y minuciosos movimientos de manos. cuando ella ya tenía los ojos brillantes y la cara roja por el vapor que salía a bocanadas de la marmita, él comenzaba su festival de olores y sabores extravagantes, ella estaba nerviosa, su madre nunca la había advertido de la cantidad de especias que podían introducirse en una misma comida, nunca había siquiera mencionado los condimentos que este tipo esparcía por el agua hirviendo como quien riega el patio trasero. él era, además de muy gentil y un deslumbrante chef improvisado, sofisticado, su ropa, perfectamente descuidada, le daba un look casual e interesante, era intelectual pero no era denso, amaba el buen diseño y, después de un par de copas de vino añejo, era simplemente encantador. pero lo mejor de todo era que sabía cocinar, y lo hacía mejor que tú, y frente a tus ojos. un poco de esto, un poco de esto otro, decía tranquilo, demostrando seguridad y experticia. el vapor sacaba brillo a sus ojos. ¡qué mezcla de perfumes exhalaba la desproporcionada cacerola! jengibre, ajo, zapallo, cebolla, orégano, bailaban en un carnaval de aromas y colores que giraba sobre sus cabezas y por todos los rincones del estilizado departamento. tablas con queso de todos los colores y sabores solidificaba el festival que bailaba en sus narices, cuando él la mira fija y bruscamente, ansioso, con ojos brillantes y no precisamente por el vapor, la miró como mira un gato a un ratón antes de abalanzarse sobre él y despedazarlo con un solo zarpazo. ahora sólo faltaba la carne.

güelcom evribadi

hacía tiempo que quería hacerme un blog. nunca supe bien por qué, había tenido un fotolog y fue un fracaso, nunca me gustó eso de exponer mi vida ni mis ideas a un público abierto, nunca tuve ganas de decir lo que pienso, nunca quise contarle mi vida a nadie, en verdad, nunca leí mucho y nunca escribí muy bien. pero me dieron ganas y aquí estoy. no se qué voy a escribir de aquí en adelante, como tampoco sabía muy bien que iba a escribir incluso ahora. pero bueno, espero las razones se me vayan esclareciendo con la práctica, y en caso de que no, considérenlo un capricho, en cualaquier caso, voy a hacer lo posible para que esto dure un tiempo considerable y sea un sitio común a visitar para cualquiera con ganas y no muchas cosas que hacer.
no mejores cosas en que gastar el tiempo, como si el tiempo fuera un bien material más del cual todos disponemos, que se puede ahorrar, comprar, vender, ¡oh capitalismo, bendito seas!